Padre Nigris: una vida misionera marcada por la fe, el servicio y el amor a Bolivia
Su madre, poco antes de partir de este mundo, le dijo: “Vas a llegar a mi edad”. Ella murió a los 93 años, y aquel presagio se cumplió de manera exacta cuando, un viernes 8 de agosto de 2025, el padre Hermánn Nigris partió a la casa del Padre celestial a la misma edad, luego de una neumonía complicada que lo mantuvo internado en el Hospital Ichilo de San Carlos.
Nacido en Italia, el 22 de Octubre de 1932, en el seno de una familia humilde e hijo de un panadero, se forjó entre montañas. Ingresó al noviciado salesiano en 1946, realizando toda su formación en su tierra natal. Llegó a Bolivia por primera vez en 1975, con 43 años de edad, y tres años después decidió quedarse para siempre, movido por el amor a esta tierra. Fue enviado a servir en la parroquia San Carlos Borromeo, de la mano de monseñor Tito Solari.
Su pasión por conocer y acompañar a los más olvidados lo llevó a estudiar Antropología en la Universidad Católica Boliviana. Con valentía, se internó en la selva cruceña para convivir con los indígenas Yukis, un pueblo hasta entonces aislado. En 1984, en medio de una expedición, recibió un flechazo de dos metros y medio que atravesó 35 centímetros de su cuerpo, cerca del estómago, aquella flecha se conserva hoy en el museo de Turín, llevada por monseñor Solari. El hecho ocurrió un 13 de octubre, día de la Virgen de Fátima, y él lo consideró un milagro. Años después, un joven Yuki le confesó: “Soy hijo del hombre que le lanzó la flecha”. Con humor, el padre Nigris le respondió: “Dile a tu padre que aprenda a flechar bien”.
La relación con los Yukis se convirtió en un vínculo de confianza: cuando necesitaban ayuda, salían a buscarlo. Les dedicó un libro entero para preservar sus costumbres y modo de vida.
En Santa Fe, junto a las Hermanas del Rosario, construyó el templo dedicado a Nuestra Señora del Rosario y apoyó la edificación de escuelas en Santa Fe y San Juan. Desde 1980, ejerció un fervoroso apostolado a través de Radio Ichilo, con programas como Alegría del Amor, Catecismo al Día, Problemas de Fe, Inquietudes del Espíritu y Sábado Litúrgico. Cumplió 67 años de ordenación sacerdotal en el 2025.
Durante 40 años, recorrió comunidades rurales en motocicleta, llegando a cada rincón del municipio de San Juan y San Carlos. Fue profesor de filosofía, fiel seguidor de Don Bosco, acompañó 18 comunidades en San Juan y 6 en el municipio de San Carlos, siempre al servicio de Cristo y la Virgen María.
Su último adiós comenzó el sábado 9 de agosto en la iglesia San Carlos Borromeo de San Carlos; el domingo 10 en San Juan; y el lunes 11 de agosto el entierro de restos mortales en los predios del templo Nuestra Señora del Rosario, en Santa Fe, la misma que levantó con esfuerzo y devoción. Allí quedará su cuerpo, pero su huella seguirá viva en la memoria de quienes lo conocieron, lo escucharon por la radio, recibieron su ayuda o compartieron con él un camino de fe.